Contexto

Los videojuegos, desde los inicios, siguen los pasos de la industria cinematográfica, con guiones cada vez más trabajados, protagonistas con personalidad propia, y una banda sonora ejecutada por una orquesta sinfónica de renombre. Pero en lo referente al aspecto visual, a pesar de tender al foto-realismo, siempre han quedado un tanto atrasados, debido a la dificultad para plasmar una escena con la misma fidelidad que lo haría una cámara real.

Una de las posibilidades poco exploradas para proporcionar sensaciones reales al jugador es el uso de entornos reales en un videojuego, y en lugar de generar las imágenes por ordenador, utilizar una filmación directa del video que genera un vehículo de competición. Aunque el resultado sería perfecto en su fotorrealismo (pues es real), nos enfrentamos a la problemática técnica de la codificación de video en tiempo real sin afectación de la jugabilidad, la cual es un reto y un problema no resuelto en la actualidad. Además, en el caso de montar un compresor de video dentro de un vehículo de competición, el computador sería limitado en tamaño y peso y por consiguiente, en capacidad de procesamiento, lo cual hace del reto un problema de difícil solución con las tecnologías disponibles.

El mercado para este tipo de solución tecnológica sería muy prometedor y no se limita a los videojuegos, pues un importante mercado que tendría efecto tractor sobre esta tecnología es el mercado de las competiciones de modelismo, donde no se busca el realismo que pueda “simular” un ordenador, sino la misma realidad, para la cual son necesarias tecnologías de codificación de alto rendimiento.

Mediante una solución tecnológica de codificación de video de alto rendimiento se puede llevar al mundo online las competiciones de modelismo (y drones tanto terrestres como aéreos) y tomar ventaja del potencial de la sinergia que ambos mercados ofrecen.

Dentro del mercado del modelismo, existen numerosos circuitos en las ciudades españolas, y su explotación se queda limitada a encuentros puntuales donde se celebran las competiciones. Por el contrario, en los juegos online, cada día hay competiciones adhoc de jugadores que compiten gracias a la capacidad online de los juegos. Unir ambos mundos podría llevar el mercado del modelismo mucho más lejos, pero para ello es necesaria una nueva tecnología, objetivo marcado por el proyecto RacingDrones.